Trabajo remoto, trabajar desde casa que se necesita

Por años, los expertos en el sueño han sostenido un consejo por encima de cualquier otra cosa: los dispositivos electrónicos deben quedarse fuera de la habitación.

Sin embargo, desde que comenzó la pandemia en marzo, los estadounidenses han desafiado esa directriz y han comenzado a trabajar precisamente en el sitio donde duermen. Redactan documentos legales, producen eventos, realizan llamadas a clientes, programan, envían correos electrónicos, estudian y escriben, todo bajo las sábanas.

Muebles para conservar la ergonomia?

Ese no era el plan. Al principio, muchos de ellos invirtieron en escritorios y otros equipos con la intención de que sus hogares fueran los más ergonómicos y parecidos a una oficina que fuera posible.

Cuando la ciudad de Nueva York entró en cuarentena en marzo, Vanessa Anderson, de 24 años, se instaló un pequeño escritorio en su sala. Estaba trabajando para una agencia que maneja chefs privados y quería mantener cierta apariencia de separación entre el trabajo y el sueño. “Por un tiempo estuve realmente comprometida con no trabajar desde mi habitación para nada”, comentó.

En mayo, Anderson trasladó su escritorio a su habitación para tener más luz. “Mi cama estaba ahí, tentándome”, dijo. Estableció reglas: solo se acostaría en la cama después de las 2 p. m. Sin embargo, esa hora de inicio empezó a adelantarse cada vez más. Ya en julio, su cama se había convertido en su oficina de tiempo completo.

Desde entonces, Anderson ha cambiado de empleo —ahora trabaja en el sector de comercio electrónico para una tienda de especias— y solo trabaja de forma remota parte de la semana, pero todavía desde su cama. Hablando con otras personas, ha descubierto lo común que es esa práctica. “He estado en llamadas en las que ambos participantes hemos estado en cama”, mencionó. “Al final de la llamada, algunos han preguntado: ‘¿Cómo te va con la pandemia? Oh, ¿estás en la cama en este momento? ¡Yo también!’”.

Trabajar desde la cama es una tradición que han consagrado a lo largo del tiempo algunas de las figuras más talentosas de la historia. Frida Kahlo pintó obras maestras desde su cama con dosel. Winston Churchill, de quien era bien sabido que solía levantarse tarde incluso durante la Segunda Guerra Mundial, dictaba a sus mecanógrafas mientras desayunaba en la cama. Edith Wharton, William Wordsworth y Marcel Proust redactaron prosa y versos en la cama. “Soy un autor completamente horizontal”, le dijo Truman Capote a The Paris Review en 1957. “No puedo pensar a menos que esté acostado” es lo mas cómodo.